Saga Crepúsculo


 
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 El es un maniqui

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Philana
Llegas a Forks
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Fecha de inscripción : 06/03/2009

MensajeTema: El es un maniqui   Vie Mar 06, 2009 11:09 am

Soy nueva en el foro, así que por favor piedad y sean buenitos.

[u]Capítulo Uno: En el Centro Comercial.[/u]

Y nuevamente me había convencido, nunca he sabido como lo logra, pero lo hace. Tal vez sea esa cara de pobre víctima o lo más probable es que sea el hecho de que me ruega y no se calla hasta que cedo. No soy siempre tan vulnerable, pero el tener a Alice Cullen todo el santo día rogándote para que la acompañes al centro comercial, es algo que una simple persona como yo no puede soportar. Así que ahí estábamos nuevamente, bajándonos del auto de Alice, ella completamente emocionada y yo rogando para que el día pasara lo bastante rápido y mis pies no me pasaran la cuenta al día siguiente.

-Ya cambia la cara por favor –me rogó Alice- si sigues así solo conseguirás que no te invite nunca más para que me acompañes de compras.

-¿En serio lograría eso si mantengo esta expresión todo el día? –le pregunté esperanzada, pero al ver el rostro de mi amiga deseché de inmediato la idea de mi cabeza- solo bromeaba Alice no tienes que preocuparte, te acompañaré donde quieras.

La quería y mucho, la conocía desde hace tres años y medio, cuando llegué como la alumna nueva al instituto en Forks. Mis padres se habían separado hace ya bastantes años y yo vivía con mi madre, pero el cambio de empleo de su nuevo marido lo obligaba a viajar mucho, cosa que a mi no me apetecía para nada, detestaba viajar y eso mi madre lo sabía. La amo demasiado y se que con él, su nuevo marido, es muy feliz, así dejando mis deseos de lado decidí vivir con mi padre, a él también lo amo, es solo que hace años que no lo veía, solo unas cuantas llamadas por teléfono bastaban, no es de muchas palabras, en eso nos parecemos bastante.

Pero bueno volviendo a Alice, ella me aceptó desde el primer día que llegué al instituto, era como si me hubiera conocido de toda la vida, no dudó en acercarse a mi ni por un segundo, haciendo que mi estadía fuera de lo más amable, la quiero como si fuera mi hermana. Solo tiene un hermano, es mayo que Alice y se graduó del instituto el año pasado, Emmett. No existen palabras para describirlo, solo basta decir que parece un gran oso, el cual con un solo abrazo puede hacer que todos tus miedos e inseguridades desaparezcan de inmediato, lo quiero mucho, es el hermano que nunca tuve y Alice no tiene problema en compartirlo conmigo, es más, la mayoría del tiempo desea que me lo lleve a casa y Charlie, mi padre, lo adopte.

Viven en una gran casa con sus dos padres Carlisle el mejor médico de la ciudad y Esme una gran diseñadora de paisajes y también de interiores de donde se puede apreciar a lo lejos de donde sacó Alice el gusto por la moda y el buen vestir. Todos poseen una belleza especial, lo que muchas veces me hace preguntarme si no me veo demasiado extraña a su lado.

Nunca me detuve a pensar si soy lo suficientemente bonita, pues nunca lo encontré necesario, pero después de pasar el tiempo suficiente con la familia Cullen, no pude evitar hacerlo y el resultado no fue para nada de mi agrado. Soy una chica completamente común que se junta con el resto del mundo podría pasar perfectamente desapercibida. Mi pelo es largo, castaño (N.A: o marrón no sé como lo conocen ustedes) y con algunas escasas ondas, soy de estatura mediana, delgada, de tez completamente blanca lo cual era extraño en la ciudad donde vivía, pero muy normal acá y mis ojos son castaños, ¿conclusión? Demasiado normal.

Entramos a una linda tienda de ropa femenina, Forks era una ciudad que se encontraba en eterno invierno, lo cual fue algo molesto al principio, pero luego con el paso de los días me fui acostumbrando y ahora es algo que amo. El viento, el frío, la lluvia, si me fuera a Florida, creo que moriría. Alice quedaba enamorada de cada prenda de ropa que veíamos colgada en algún perchero, cada una de las prendas era perfecta, según ella, aunque lo que más adoraba, era comprarme ropa, yo era su pequeña muñeca a la cual podía vestir y desvestir las veces que quisiera, me molestó y muchas veces hasta que finalmente aprendí que con Alice Cullen no se puede discutir.

-Oh Dios Bella, mira esto es perfecto para ti –dijo levantando un lindo vestido blanco sin tirantes y solo con una cinta bajo el busto, debía admitirlo, el vestido era precioso, pero ¿seguiría siendo igual una vez que estuviera puesto en mi?

-No lo se Alice ¿crees que me vería bien?

-¿Cuántas veces tengo que decirte que eres hermosa Bella y cualquier cosa que te coloques será genial y te verás fantástica? Sabes de sobra que eres bella.

-No lo suficiente como tu o Rosalie – Rose era la novia de Emmett, se conocieron un día en una venta de coches, ambos los aman, lo extraño es que Rose siento una chica tan bella y femenina le gusten ese tipo de pasatiempos y fue precisamente eso lo que maravilló a Emmett.

-Bella esta discusión no tiene sentido, el que tu no te des cuenta cuantos chicos te han mirado desde que entramos en el centro comercial ya no es problema mío, me cansé de tratar de hacerte entender lo preciosa, graciosa, amorosa, bellísima y grandiosa amiga que eres y ya no lucharé más contra tu testarudez –frunció los labios y se cruzó de brazos.

-Ella tiene razón cielo –dijo una tierna señora que pasaba por nuestro lado.

-Muchas gracias señora, de verdad necesitaba apoyo y ahora Bella sigamos comprando necesito liberar las tensiones que por tu culpa he acumulado.

Solo sonreí a la mujer y seguí a Alice, tal vez muy en el fono ellas tengan razón.

Finalmente me compró el vestido, debía admitir que me veía bastante bien en el, aunque no sabría en que oportunidad podría utilizarlo. Salimos de la tienda con cinco bolsas cada una, ropa que mi amiga me obligaba a aceptar siendo pagada por ella. Muchas veces me sentí incómoda frente a esta situación, pero con el tiempo no tuve más remedio que aceptarlo.

-Bien qué prefieres, la última tienda y nos vamos, o quieres comer algo y luego vamos a la última tienda –me preguntó Alice cuando ya llevábamos cerca de cuatro horas de compras.

-Prefiero la última tiendo y ya luego comeremos algo en tu casa o en la mía –propuse deseosa de poder sentarme luego en algún cómodo sillón.

-Sí, me parece perfecto, debemos ir a una tienda masculina, Jasper estará de cumpleaños la próxima semana y debo escoger su regalo, vamos necesito tu opinión –Jasper es el novio de Alice y hermano de Rose, se conocieron el día en que Rose se lo presentó a Emmet mientras él y Alice paseaban y basta decir que solo una mirada y ya no hubo nada ni nadie que lograr separarlos. Solo había que mirar la forma en que sus ojos se encontraban en una solo mirada para darse cuenta lo mucho que se amaban y para darme cuenta lo muy sola que me encontraba. Jasper era alto y rubio al igual que Rose, vivían solos ambos desde el día en que sus padres murieron en un accidente automovilístico, era alto y delgado, completamente diferente a Emmet lo cual hacía que se llevaran de maravilla.

Entramos a la tienda y de inmediato un joven se acercó a nosotras, era muy joven así que lo más probable era que trabajara después de clases.

-¿Qué puedo hacer por ti Bella? –preguntó. Lo quedé mirando unos segundos, se sabía mi nombre pero yo no lo conocía para nada.

-¿Cómo sabes mi nombre? –pregunté algo aturdida.

-Soy Mike Newton, somos compañeros en la clase biología, me siento detrás de ti –parecía algo decepcionado.

-Cielos, lo siento Mike, pero soy algo despistada, no quise ofenderte –el color se vino de inmediato a mis mejilla y ya solo se podía comparar con un tomate.

-No te preocupes Bella –dijo con una ligera sonrisa- y bien chicas ¿qué andan buscando?

-Hola Mike –lo saludó amablemente Alice haciendo que me preguntara si de verdad lo conocía o solo pretendía ser amable tal y como yo no lo había sido- mira ando buscando un regalo para mi novio, su cumpleaños es la próxima semana, pero ya tengo una idea, quiero un traje para su graduación, ¿Dónde lo puedo encontrar?

-Si me sigues por aquí te puedo mostrar –Mike señaló un apartado de la tienda donde se podían ver algunos trajes como los que Alice quería.

-¿Bella vienes conmigo o me esperas aquí? No me molesta si te quedas a si que no te sientas culpable.

-Gracias –dije con un suspiro de alivio, aunque no sabía de que me asombraba, mi pequeña amiga siempre sabía lo que quería o deseaba era como si de alguna manera lo cupiera desde antes, era algo extraño, aunque muy agradable la mayoría de las veces.

Cundo vi que Alice y Mike se dirigían hacia la sección de trajes miré a mi alrededor hasta que encontré lo que buscaba. En un rincón de la tienda había un pequeño sillón el cual supuse era que le que ocupaban con trabajadores para descansar algunos minutos. Me acerqué a y me senté, mis pies comenzaron a latir de inmediato, pidiéndome a gritos que los dejara libres de los zapatos en los que se encontraban.

-Lo siento –les dije con cariño- aquí es imposible.

Levanté la vista y me dispuse a mirar los alrededores de la tiendo. Había bastantes chicos comprando y quise de inmediato que Alice fuera como ellos. Entraban a la tienda directo al la sección de interés, buscaban lo que necesitaban en lo cual no demoraban más de cinco minutos, luego se dirigían a la caja, pagaban y luego salían. Era todo lo que yo deseaba que fuera una compra. Luego suspiré, no, Alice jamás sería así.

Miré hacia un lado y noté que me encontraba junto a un maniquí. Llevaba puesto unos lindos pantalones negros, una polera (o remera no se como les dicen ustedes, es esa de mangas cortas) y un abrigo gris, era una linda tenida, pero no fue eso lo que llamó mi atención sino que el maniquí en si, pues era guapo, realmente guapo. Era alto y delgado, de una piel muy pálida bastante parecida a la mía, unos labios fruncidos en algo que parecía ser una mueca y unos ojos en los cuales me perdí de inmediato. Eran profundos y parecían querer decir algo. Como si notara perfectamente donde se encontraba, observando día a día la gente que se pasaba por su lado solo mirando la ropa que llevaba puesta. Me puse de pie y me paré frente a él. Dios por qué el hombre que parecía ser perfecto para mi tenía que ser un maniquí. No sé cuanto tiempo estuve parada frente a él, pero se algo estaba segura, no me quería ir.

-¿Qué ves? –me preguntó Alice, la sentí detenerse junto a mi- ¡Dios! Este maniquí es realmente muy guapo.

-Lo sé –solo atiné decir- ¿Por qué no puede haber alguien para mi así Alice? Él es demasiado perfecto ¿no crees?

-En algún lugar del planeta está ese hombre perfecto buscándote Bella no desesperes ya lo encontraremos. Ahora nos vamos o te quedarás mirándolo un tiempo más –Alice estaría más que dispuesta a quedarse por más tiempo, pero si lo hacía ya no habría quien la sacara, así que no me quedó más remedio que irme.

-De acuerdo vámonos, es solo que mira con detención sus ojos, ¿no crees que tiene unos ojos bellísimos?- y fue ahí cuando sucedió, ambas lo mirábamos cuando el pestaño.

-¿Bella, dime que no estoy loca y viste lo que yo? –Alice tomó mi mano y preguntó asustada.

-A menos que estemos locas las dos –nos acercamos un poco más y notamos que seguía pestañando, sus ojos habían tomado vida y miraban en todas direcciones hasta que se detuvo en mi- me está mirando ¡Dios! Esto no puede estar pasando.

-¿Tal vez nos escuche? –sugirió Alice, miramos hacia todos lados para que nadie nos notara, los vendedores se encontraban todos ocupados y nadie nos observaba, así que miramos nuevamente al maniquí y Alice le habló- Bien, esto es bastante extraño, pero mira necesitamos saber si nos entiendes –el maniquí paseaba su vista desde Alice a mi y luego volvía a ella- si entiendes lo que digo pestañea dos veces –mi corazón se detuvo cuando él cerro sus ojos, luego los abrió y repitió el acto. El nos entendía, era lo más extraño que me había pasado en la vida, pero de algo estaba segura, no lo dejaría aquí.

-¿Quieres salir de aquí? –le pregunté, él como la vez anterior pestañó dos veces- Alice tenemos que sacarlo de aquí, no lo dejaré.

-Lo se Bella –mi amiga lo miró nuevamente y le preguntó- ¿Confías en nosotras? –nos miró unos segundos y volvió repetir el gesto de afirmación- Bien mira supongo que podrás soportar un día más no -le dijo sonriendo- no puedo comprarte, créeme ya lo he intentado así que no tenemos otra opción que sacarte de aquí a escondidas.

-Alice yo no lo robaré –le dije asustada.

-No lo robaremos solo lo sacaremos y dejaremos el dinero de la ropa y lo de él en su lugar, pero no lo podremos llevar entre las dos, convenceremos a Rose, Jasper y a Emmett para que nos ayuden, nosotras distraeremos a los vendedores y ellos se lo llevaran –parecía que tenía todo planeado y por extraño y arriesgado que me pareciera acepté de inmediato.

-Está bien, entonces volveremos mañana –me volteé para verlo y me estaba mirando- nos vemos mañana ¿de acuerdo? Te sacaremos de aquí –volvió a pestañar las dos veces y luego miró a los vendedores.

-No te preocupes por ellos, ya lo tenemos controlado, bien… eehh… maniquí…

-Dile Edward, me gusta ese nombre ¿a ti te gusta? –le pregunté, no se si era mi idea o no, pro creí ver que me sonreía con la mirada y luego el pestañéo- ¿ves? Le agrada.

-Bien, entonces Edward, mañana vendremos con unos amigos y te sacaremos de aquí, no tienes de que preocuparte, pues volveremos. Ahora Bella debemos irnos mis padres nos deben estar esperando para la cena, adiós Edward y hasta mañana –Alice comenzó a caminar hacia la salida.

-Adiós Edward, nos vemos mañana -lo miré por última vez y luego seguí a Alice.

Ese había sido el día más extraño de toda mi vida, jamás creí que algo así fuera ser posible. Recuerdo que una vez vi una película con mi madre de algo parecido pero era a causa de un collar y dudo que Edward estuviera usando un collar. Ojala todo esto sea real y que el día de mañana cuando volvamos a la tienda el nos esté esperando.

Ya mañana veríamos como convencer a los chicos, no creo que sea muy difícil, Emmet y Jasper son muy fáciles de convencer cuando se trata de Rose y Alice quien se los pide así que en eso no veo el problema. Lo realmente complicado será el sacarlo del centro comercial sin que los guardias nos vean.

¿Podrá ser real todo esto, que finalmente me atrae alguien y tengo que robarlo para que esté conmigo, será ese mi destino, tener que luchar contra todo para mantenerlo, podremos “descongelarlo” algún día por completo y no solo sus ojos? Dios sabe cuanto deseo que esto sea real, pero solo le daré tiempo, he esperado tanto tiempo, ¿Qué me cuenta esperar unas horas más?
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